Empezando a Invertir en Arte

Empezando a Invertir en Arte

El gran problema de la última milla en el sector logístico

Hay una gran diferencia entre ser un ahorrador que invierte y un inversor real. Y todos deberíamos preguntarnos antes de invertir un solo euro en cualquier tipo de activo que perfil somos nosotros mismos. 

¿Y tú, eres un ahorrador que invierte o un inversor real?

El ahorrador que invierte es aquel que ha ido acumulando capital,. Ya sea por trabajo o por plusvalías obtenidas por negocios u operaciones pasadas. Cuyo origen siempre ha sido su propio esfuerzo o su buena toma de decisiones a la hora de desarrollar negocios. Este ahorrador no tiene tiempo disponible para invertir de forma activa, busca mayor protección al riesgo que rentabilidad potencial. Ya que el dinero no lo genera invirtiendo sino trabajando, con lo que se conforma con no perder el dinero ya acumulado. Su posición en las inversiones es pasiva y suele preferir opciones para invertir que no requieran de su revisión y análisis constante.

El inversor real, por contra, es aquel que ha ido acumulando capital, mayoritariamente a través de inversiones exitosas pasadas. Dedicando gran parte de su tiempo al análisis y prospección de nuevas alternativas de inversión, ya que estas son su fuente de ingresos principal. Su posición suele ser más activa en la inversión y le gusta realizar un seguimiento a sus posiciones para poder actuar si fuere necesario. En pos de maximizar su rendimiento o minimizar sus pérdidas.

El arte es considerado una inversión para muchos. De riesgo, para todos. Pero hablar de arte como inversión es muy amplio. Es como hablar de inversión en empresas: hay de distintos sectores, geografías, tamaños, potencial de crecimiento, grado de madurez y un larguísimo etcétera. El arte se comporta del mismo modo, la tipología es amplia en el tipo de arte en el que se puede invertir. Y las dinámicas que rigen su mercado son también distintas. Por ello, el tipo de arte como activo de inversión que se ajustará a nuestro perfil variará en función de si somos un inversor real o un ahorrador que invierte.

Cómo Invertir en Arte según tu Perfil de Inversión

El ahorrador que invierte

Si somos un un ahorrador que invierte probablemente nos interese no perder, sobre todo, no perder. Si ganamos, estará bien, pero sobre todo, tener las mejores posibilidades de no perder. En un entorno de tipos negativos como el actual y renta variable incierta, con rentabilidades esperadas en gestión pasiva por debajo del 3%. Cualquier opción largoplacista que mejore estas cifras y nos dé posibilidades reales de liquidez puede ser una alternativa atractiva. 

Por ello, dentro del espectro artístico, nos interesará apostar a largo plazo. Con crecimiento potencial latente y posibilidades de mejora en el valor fundamental con el tiempo. A este tipo de activo en arte contemporáneo se le llama artista emergente y media carrera temprano. Son artistas vivos y generalmente jóvenes, con mucha carrera por delante y un valor de firma contenido. Generalmente por debajo de los 80 céntimos de euro por centímetro cuadrado. El ángulo de inversión en este caso es entrar a invertir en alguna de sus piezas antes de que crezca en valor. Tanto en valor de firma por demanda como en valor fundamental por validación de hitos curriculares. Pero, sobre todo, que el día de mañana tenga liquidez en el mercado.

El horizonte de inversión es el largo plazo, que en arte hablamos de 10 años o más. Y la expectativa de revalorización o múltiplo cash on cash a esperar, sería de entre x4 y x8 antes de esperar salir. Siempre considerando que ninguno de los artistas en los que invirtamos es el próximo Picasso, en cuyo caso todo este artículo no sirve para nada. Consideremos que invertimos en un buen artista en los inicios de su trayectoria y que evoluciona bien en el mercado del arte. Todo esto si logramos que se den las siguientes circunstancias:

  • Llevar a cabo un análisis correcto antes de entrar en la inversión. Basado en analítica, tanto de valor y potencial artístico del trabajo (concepto, contexto investigación, referencias, innovación, sello propio, solidez, coherencia…), como en analítica de oferta y demanda del artista (tipos de coleccionista actuales, validadores nacionales, validadores internacionales, plan de gestión de oferta, internacionalización del trabajo…).
  • Asegurar una correcta estrategia de salida. Teniendo claro el ángulo de desinversión que vamos a enfocar el día de mañana (ángulo de descuento en precio de primario, de obra única y diferencial, de potencial de inversión, porque salgamos antes de que alcance todo su potencial el artista…).
  • Escoger los asesores y canales adecuados, tanto para invertir con el mejor de los criterios, como para desinvertir maximizando nuestras posibilidades.

El inversor real

En el otro lado de la moneda, si somos un inversor real, nos interesará apostar a corto y medio plazo en alternativas donde puede haber más riesgo pero la expectativa de rentabilidad sea mayor en menor plazo. A este tipo de activo en arte contemporáneo se le llama artista de media carrera evolucionado y tendente a la consagración. Resulta extraño pensar que un artista con más carrera tenga más riesgo que un emergente. Esto es así porque en el mercado de arte contemporáneo los saltos grandes de valor a partir de ese nivel son más escasos pero mucho más pronunciados.

Es más probable que un artista con obra a 3.000 € pase a estar vendiendo a 15.000 €. A que ese artista pase a vender en 100.000 € o 200.000 €. Ahora bien, para aquellos que dan ese salto, este segundo incremento de valor se produce mucho más rápido. El ángulo de inversión en este caso lo llamamos apostar a la consagración, pues si se da es lo más rentable dentro del espectro artístico. La revalorización del artista en estos casos suele ir precedida de incremento en la difusión de su marca, buena validación obtenida detrás, acceso a gran coleccionista que lo pueda demandar y una gestión adecuada de la oferta de obra, que propicie listas de espera e inflación de los precios.

En cuestión de pocos años se puede dar este salto, si se cumplen estas circunstancias. Y la perspectiva de liquidez si lo da es muy elevada. El riesgo en esta apuesta es que no diera dicho salto, en cuyo caso el mantenimiento y recuperación del valor sería una solución deseable. Para maximizar las posibilidades, en este caso y de forma más acuciante que en el anterior, resulta clave contar con un análisis pormenorizado del artista en el que invertir. Y tener claro el ángulo de revalorización perseguido, para lo cual un buen asesoramiento suele ser vital.

En cualquier caso, y seamos el tipo de inversor que seamos, el arte se plantea como alternativa de valor en estos tiempos. No solo como alternativa de valor refugio, sino como alternativa de inversión growth de la que obtener un buen rendimiento con los años.

Pero, entonces, ¿Dónde puedo empezar a Invertir en Arte?

Una de las opciones más cómoda y atractiva de invertir en arte, tanto si andas un poco perdido en este mundo, como si eres un experto, es por medio de Saisho.

Saisho es la ART-Tech que está revolucionando el mercado del arte contemporáneo. Cambiando la forma de entender la inversión en el mundo del arte, con un modelo de negocio innovador, disruptivo, altamente escalable y único a nivel global.

El negocio de Saisho consiste, principalmente, en servicios de asesoría e intermediación en la compraventa de obras de arte en un mercado cotizado de arte propio, con características únicas y pioneras. La compañía está consiguiendo evolucionar un sector tan tradicional y opaco como es el del mercado del arte. El cual había permanecido inmóvil durante los últimos 150 años.

Saisho también pretende dar respuesta a aquellas personas que indican que, pese a gustarles el arte, no deciden invertir en arte porque no saben. Por esta razón, destaca la formación de sus clientes, actividad fundamental dentro de la empresa.

La Art-Tech consigue hacer accesible el mercado del arte a través de una plataforma que incluye un portfolio de artistas y obras de arte que califican de gran calidad. Lo que aporta transparencia y ayuda a optimizar la inversión, independientemente de los conocimientos artísticos o financieros del inversor.

Otra posibilidad de Invertir en Arte: Invertir en una Art.-Tech altamente escalable en una plataforma de Equity Crowdfunding

Gracias al Equity Crowdfunding, los inversores, mediante aportaciones de capital, obtienen a cambio participaciones o acciones de la compañía en la que deciden invertir. Entrando a formar parte como socios de la misma, según lo invertido. Por lo que, si la empresa aumenta su valoración con el paso del tiempo, el rendimiento a medio-largo plazo puede ser mucho mayor.

Sería todo un acierto de cara a la obtención de futuros beneficios por aumento de valor de la empresa. 

Aunque, encontrar una Art-Tech en una plataforma de Equity Crowdfunding es algo bastante complicado e inusual. En la actualidad, Saisho Art, tiene una Ronda de Inversión abierta en SociosInversores.com. Plataforma líder en Equity Crowdfunding, con más de 10 años de experiencia en el sector y regulada por la CNMV.

Se ofrece la oportunidad invertir en la compañía y poder formar parte como Socio de la misma desde un Tícket mínimo de 2.000€.

Puedes acceder a toda la información sobre el proyecto y a la Ronda de Inversión de Saisho AQUÍ.

Carlos Suárez, CEO de Saisho

Autor: Carlos Suárez

CEO de Saisho

10 años de experiencia previa en banca de inversión -M&A- en BBVA y GCA Altium. Experto en mercados, en concreto en gestión de renta variable y derivados, certificado por la Bolsa de Madrid -BME-.